¿Cómo me beneficia tener una buena identidad de marca?

La mejor estrategia es ser tan buenos como queremos que piensen que somos. Simple y llanamente. El objetivo de cualquier propietario de marca debe ser conseguir un pensamiento positivo de los clientes sobre esta, es decir, tener una buena identidad de marca. Pero no podemos pedir que confíen en nosotros si no nos preocupamos por hacer todo lo que esté en nuestra mano para generar un recuerdo positivo.

Los beneficios de una buena identidad de marca

¿Qué es la identidad de marca?

La identidad de marca se puede definir como lo que queremos que piense la audiencia de nosotros, es decir, lo que queremos proyectarles como empresa, independientemente de lo que ellos piensen de verdad.

Un claro ejemplo es cuando una marca está posicionada en la mente del consumidor como una marca chapada a la antigua y poco innovadora: por mucho que no sea cierto y tengamos los productos más modernos del mercado, no van a cambiar su parecer fácilmente si se nos ha adjudicado esa concepción tradicionalista.

Sin embargo, por algún lado hay que empezar, y el primer paso a dar es tener clara nuestra identidad de marca y empezar a trabajar nuestra comunicación para avanzar en dicha dirección. La única forma de cambiar una opinión es mediante una buena identidad corporativa y una estrategia de comunicación eficaz que nos vaya posicionando poco a poco, donde queremos estar.

¿Cómo nos afecta como empresa cuidar la identidad de marca?

La identidad de marca es un factor interno, es decir, depende totalmente de lo que pase dentro de la empresa. Por eso, podemos decir que es «fácil» de controlar. El entrecomillado va porque a la hora de la verdad esto se puede complicar. Y mucho. Te explicamos por qué.

En un mundo en el que la información viaja más rápido de lo que podemos si quiera imaginar, es imprescindible tener un control férreo de lo que decimos y estar continuamente analizando lo que se dice de nosotros, ya que es la única manera de prevenir una potencial crisis que afecte negativamente a nuestra empresa. Pero para ello necesitamos que todas y cada una de nuestras comunicaciones vayan perfectamente alineadas con nuestra identidad y lo que queremos transmitir. El problema llega a la hora de aterrizar todo esto, ya que una empresa puede llevar a cabo muchas acciones diferentes para comunicarse con su target, tiene varios canales de interacción con sus clientes y seguidores y, además, normalmente tiene muchos trabajadores con funciones de lo más diversas.

Controlar personalmente que todo está alineado a la perfección con nuestros objetivos es una tarea inconcebible en muchos casos. Si queremos asegurar la salud de nuestra empresa a largo plazo, será muy importante realizar dos cosas. Por un lado, formar a todos nuestros empleados en una filosofía y forma de pensar que les ayude a identificar en su día a día si lo que están haciendo está alineado con el propósito de la marca. Por otro, crear unos manuales de identidad corporativa y guías de actuación en los que se responda a cómo debe reaccionarse y actuar en diversas posibles situaciones. Además, para asegurarse de que en cada departamento está haciendo un buen uso de estos, será importante también que los responsables de dichos departamentos sean personas que estén muy bien alineadas con estos objetivos y se responsabilicen de que dentro de sus áreas se trabaja para lograrlos.

Con unos buenos cimientos, seremos capaces de crear un sentimiento de pertenencia y confianza en el público que, a su vez, logrará que estos sean las primeras personas en ayudarnos a expandir la imagen que proyectamos al mundo exterior. Al final todo se traduce a lo mismo: ser coherentes en todas las verticales del negocio.

Aspectos imprescindibles para crear una identidad de marca beneficiosa.

Para poder guiarte bien a la hora de crear una identidad de marca positiva, es necesario cumplir ciertos aspectos que se han convertido en una especie de mantras de la comunicación eficaz.

Definir los cimientos de la empresa: misión, visión y valores.

  • La misión de la empresa puede ser entendida como un “¿Qué hacemos aquí?”. En definitiva, debería ser tu razón de ser en el mundo; lo que vas a aportar como marca. Una misión no es generar muchas ventas. Eso tan solo es una métrica acerca del estado de salud de tu empresa. Pero tampoco lo es poner algo súper aspiracional e irrealizable como «generar un impacto en el mundo ayudando a acabar con el hambre con la venta de nuestras camisetas». Esta misión solo tendría sentido si todo el núcleo y objetivo de la empresa fuese precisamente ese. La virtud, en este caso, se sitúa en una misión tangible y realizable como podría ser «fomentar un estilo de vida sostenible a través de la venta de camisetas ecológicas».
  • Entendemos por visión de la empresa el “¿Dónde queremos llegar?¿Dónde nos vemos de aquí a 10 años?”. Debe ser nuestra aspiración, el objetivo principal que nos marcamos como empresa, y deberá estar muy alineada con la filosofía de marca que hayamos establecido. De nuevo, deberá ser algo realizable y tangible. De nada sirve decir que queremos convertirnos en la marca de referencia del sector refrescos en los próximos 10 años si somos una empresa pequeña que acaba de nacer, ya que las probabilidades de conseguirlo son realmente irrisorias. La idea es que sirva como un recordatorio y que, cuando llegue la fecha, analicemos cómo de lejos nos hemos quedado de nuestro objetivo. Siempre debería estar ligeramente por encima de lo que creemos que podemos conseguir pero sin pasarse.
  • Los valores de la empresa son imprescindibles para forjar una marca fuerte. Son conocidos como parte de la calidad de la empresa. Si no tienes unos valores claros a seguir no eres una empresa, eres una máquina generadora de beneficios sin identidad.

Al final, todo esto se resume en la pregunta «¿Cuál es tu propósito?». Cada día se habla más de propósito en lugar de misión, visión y valores porque, si está bien formulado, debe aunar todo lo mencionado en unas pocas líneas y ayudará a tener más identificado si se está trabajando en la dirección correcta.

Ser consciente de tu identidad de empresa

Toda marca tiene una identidad corporativa. Lo hagas consciente o inconscientemente, todas las identidades son distintas a la otras. No hay identidades de marca mejores ni peores, pero sí que las hay que se adaptan mejor o peor a lo que se demanda.

Por eso, es imprescindible que tengamos muy presente que es posible que el planteamiento que teníamos en mente tal vez no sea el que necesita el mercado ahora mismo. Y debemos ser capaces de estar lo suficientemente abiertos y ser flexibles para poder pivotar ligeramente a lo que el mercado demanda. Una marca nunca debería ser estática, y menos en sus orígenes. Serán tus clientes quienes te indiquen el camino a seguir y tu trabajo será escucharles para ver cómo puedes recorrer ese camino. Habrá ciertos aspectos inamovibles de tu marca, pero otros muchos deberán tener la flexibilidad suficiente como para evolucionar y crecer junto a tus consumidores.

Tener un buen plan de comunicación

Uno de los aspectos imprescindibles para crear una identidad de marca positiva es el método con el que nos comunicamos con el público. Se entiende muy bien con un ejemplo: si eres propietario de una empresa que se dedica a vender tablas de skate y tu nicho está en los adolescentes que se inician en este mundo, comunicarse con ellos de usted podría no ser lo más indicado, ¿no crees?.

Por ello, será importante crear todo un plan de comunicación que sirva de «guideline» para asegurar que toda comunicación está alineada con nuestro plan de negocio y objetivos.

Hacer un seguimiento de la reputación online

La reputación online se ha convertido en una de las principales preocupaciones para las empresas. Esto se debe a que ahora está totalmente vinculado el mercado online con el offline gracias al poder de las redes sociales.

Hace unos años, una mala opinión aislada de un cliente porque le había tratado mal un dependiente de una tienda tenía pocas probabilidades de afectar gravemente al negocio. Sin embargo, hoy es posible que cualquier comentario se haga viral y un problema aislado se convierta en un problema reputacional para la marca. Por eso es vital hacer «social listening» para analizar qué es lo que se está diciendo de nuestra marca (y de la competencia) para poder detectar estos posibles problemas reputacionales y ponerles solución antes de que se conviertan en verdaderas crisis.

 

Resumen de los beneficios de una buena identidad de marca.

Algunos de los beneficios de una buena identidad de marca son los siguientes:

  • Cuando creamos una buena personalidad para la marca generamos notoriedad. La gente va a confiar en nosotros y a empatizar porque no nos ven como una gran corporación para ganar dinero, sino que ven las personas que hay detrás.
  • Mejora la estrategia comercial a medio y a medio-largo plazo. Si tenemos una identidad de marca clara llegamos a un público más claro y segmentado que quiere acceder a nosotros sin necesidad de buscarle.
  • Se genera orgullo de ser parte de la marca, ya que por parte de los clientes podemos llegar a ser una Lovemark que provoque emociones en ellos; y por parte del personal, se sentirán orgullosos de ser parte de la empresa y querrán seguir formando parte del orgullo de la marca.
  • Aumenta la percepción del valor positivo de la marca, ya que gracias a ella el público objetivo es fiel a esta empresa y se siente orgulloso de formar parte de ella. A través de esto, estarían dispuestos a pagar más y a perdonar los errores de la marca fácilmente.

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